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Hoja Informativa: Prisioneros y uso de la tortura
  • Alrededor de unos 2.500 presos palestinos están encarcelados en el interior de Israel, de los cuales 1.500 fueron arrestados antes del inicio de la Intifada al-Aqsa. El encarcelamiento de presos palestinos de los TPO en cárceles de Israel viola la legislación internacional humanitaria.[1]

  • El uso de la tortura por parte de las fuerzas de seguridad israelíes contra presos palestinos sigue siendo habitual durante los interrogatorios. Golpes, sacudidas violentas, exposición a corta distancia de los ojos y la cara a luces que queman, privación del sueño, confinamiento y aislamiento, y la permanencia de los presos en posturas insoportables durante largo tiempo, son algunas de las prácticas más frecuentes. La tortura técnica está diseñada para infligir el máximo de dolor dejando las mínimas huellas. El Comité de Naciones Unidas contra la Tortura recordó a Israel en noviembre del 2001 que no hay justificación para el uso de la tortura bajo ninguna circunstancia.

  • El 6 de septiembre de 1999, el Tribunal Superior de Justicia israelí dijo que la presión física no estaba permitida durante el proceso de los interrogatorios, pero también decretó que el gobierno israelí podía legalizar la tortura si así lo consideraba.[2] Además el Fiscal General de Israel ha manifestado que se reservaba el derecho de no perseguir a aquellos que utilizaran “presión física” en los interrogatorios. La tortura es una grave violación de la Cuarta Convención de Ginebra que la prohibe en los artículos 31-32, 146-147 y, por ello, es considerada como crimen de guerra por la legislación humanitaria internacional.

  • Las condiciones que sufren los presos palestinos no llegan al cumplimiento de los  niveles básicos. Los presos palestinos se encuentran en cárceles superpobladas, a menudo expuestos a temperaturas extremas, se les proporciona comidas inadecuadas y pobres medidas higiénicas. La atención médica es también insuficiente. A veces a los menores de edad se les confinan con criminales israelíes exponiéndose a daños físicos y psicológicos.

  • Desde 1996 y a causa de la política de cierres  los abogados palestinos no pueden visitar a sus defendidos en Israel. Las visitas de familiares se han vuelto prácticamente imposibles.

  • Los tribunales militares israelíes no asumen las normas internacionales en los procedimientos judiciales. Los abogados palestinos no pueden visitar a sus defendidos en Israel y muy pocos presos podrían hacer frente al pago de un abogado israelí. Con cierta frecuencia se omite la información necesaria a los abogados sobre las comparecencias ante los tribunales de sus defendidos, las sesiones se retrasan sin justificación y las pruebas logradas con el uso de la tortura siguen siendo admitidas.

  • Docenas de palestinos están bajo detención administrativa, sin derecho a un juicio justo,  asesoramiento legal o al conocimiento de los cargos que se le inculpan. Sus abogados no pueden examinar las evidencias que haya contra sus clientes.

 

[1] Israel trasladó alrededor de 2.000 presos palestinos a cárceles de Israel después de la firma de los Acuerdos de Oslo, lo cual está expresamente prohibido por la Cuarta Convención de Ginebra: “ Las personas protegidas inculpadas quedarán detenidas en el país ocupado, y de ser condenadas deberán extinguir en él sus penas” (Artículo 76).

[2] “Si el Estado considera habilitar ... que los interrogadores utilicen medios físicos en los interrogatorios, debe promulgar la legislación para este propósito” Decisión del Tribunal Superior de Justicia israelí respecto a la tortura, parrafo 37.